sábado, febrero 09, 2008

General Ramón Cañas Montalva y la Antártica Chilena

Siempre he querido escribir sobre mi abuelo. No es fácil. Existe numerosa información sobre su vida y obra, y si a eso le agregamos la parte familiar y emocional, simplemente me queda grande.

Intentando hacerme cargo de este deseo de escribir sobre él, me encontré con un articulo publicado el diario La Prensa Austral escrito por el columnista don Luis Godoy Gómez, quién, junto a sus actividades en los medios de prensa y radio, ha sido uno de los mayores seguidores y promotores de la visión y obra de mi abuelo, quién llegó a ser Comandante en Jefe del Ejército de Chile.

De todo lo que he leído sobre él, tal vez este artículo es el que mejor relata su figura de Oficial de Ejército, Geopolítico, Historiador, Visionario y Emprendedor. 

Pensando el título que hubiese querido mi abuelo para este post, creo que Luis Godoy le dió en el clavo, ya que siempre su preocupación y pensamiento estuvo en la Antartática y la importancia que tiene para el futuro de Chile.

Este es el artículo (me permití incorporar algunos link para enriquecer la lectura).

_______________________________________________________

El general Ramón Cañas Montalva y la Antártica Chilena



Por Luis Godoy Gómez

 

 

 

 

 

 

 

Las pretensiones británicas respecto a la plataforma continental ancha, presentadas a la Comisión Competente de la Convención de la ONU sobre Derechos del Mar, han merecido el rechazo de nuestro país. El Ministerio de Relaciones Exteriores refrendó nuestros derechos sobre la Tierra de O’Higgins o Península Antártica.
Nadie puede cuestionar nuestros derechos, los que están basamentados en documentos históricos indiscutibles y en actos posesorios. Chile es el país más cercano a la Antártica, distante de ella quinientas millas y, como editorializaba un periódico, “es una prolongación geológica de nuestro territorio continental”.

Como se sabe, los derechos soberanos de Chile son cautelados por el Tratado Antártico. Conjuntamente con las otras partes consultivas del mismo es claro su objetivo de dedicación a la ciencia y la protección ecológica. Somos fundadores del Sistema Antártico.
Por tanto, el anuncio británico es extemporáneo.
Ante esta conducta, pareciera que el mundo se ha retrotraído a los tiempos en que las potencias luchaban por los mercados y establecieron el colonialismo.

Desde la derrota de las escuadras francesa y española unidas, por el almirante Nelson, en Trafalgar, en 1805, Inglaterra pasó a dominar los mares.

La actitud de la potencia británica en cuanto a sus pretensiones en la Antártica está acorde a su tradición hegemónica. En el siglo XVI John Hawkins inició el tráfico de esclavos negros entre Guinea y las Indias Occidentales; poco le preocupaba la ruptura con la España de Felipe II, “protector” de la fe católica. Era la batalla por el comercio mundial y las esferas de influencia.


Francis Drake, primo de Hawkins, dominó el mar. Nada escapaba a sus incursiones, llevaba los tesoros peruanos a través del Istmo de Panamá y la costa del Pacífico. Sus compatriotas le llamaron “El ladrón del mundo desconocido”. Por ello tuvo sus motivaciones la reina Isabel (participante del botín) en viajar a Detford a recibir al victorioso nauta que regresaba de sus faenas. Allí mismo nombró “Caballero” al gran navegante, a quien se calificó como “el jefe de los piratas profesionales”.


Chile y sus derechos en la Antártica

En el caso de Chile y su porción antártica, los títulos y antecedentes históricos sobran. Recordemos la célebre carta de nuestro fundador Bernardo O’Higgins, al capitán Cohglan, de la marina británica, fechada en 1831. En ella afirmaba que la soberanía de Chile se extiende hasta Nueva Shetland del Sur, y que posee la llave del Atlántico, desde el grado 30 de latitud sur hasta el Polo Antártico, y todo el gran Pacífico.
Consolidada la República, hubo expedientes como la Ordenanza de 1892, referida a los pescadores chilenos en los mares australes. Ya el malogrado Presidente Balmaceda pensaba en la importancia de una política antártica, que más adelante confirmó el Presidente Germán Riesco.
En 1906 el gobierno de Chile autorizó el funcionamiento de una factoría ballenera por Decreto Supremo Nº 2095 de 07 de julio, por el cual se aceptaron y aprobaron los estatutos de la “Sociedad Ballenera de Magallanes”, organizada y dirigida por Adolf Amadeus Andressen y Pedro A. de Bruyne. Tenían su base en la isla Decepción.
A principios del siglo XIX, cuando se intuyó que el territorio antártico era una extensión plena de recursos marinos y minerales, se produjo una seguidilla de reclamaciones de soberanía que condujo al Tratado Antártico de 1959.
El 6 de noviembre de 1940, Chile reafirmó su pertenencia a la región antártica. El Decreto Supremo Nº 1747, firmado por el Presidente Pedro Aguirre Cerda y el Ministro de Relaciones Exteriores, Marcial Mora Miranda, puso las cosas en su lugar. Mora, como Senador de la República, fue un adalid de la causa antártica chilena en los foros internacionales a los que concurrió.
El mencionado Decreto Nº 1747 demoró en dictarse debido a las dudas de algunos especialistas nuestros sobre la oportunidad de actuar. Quien no vaciló ni tuvo reservas mentales al respecto, fue don Ramón Cañas Montalva.


Omisión de la labor de Cañas

No he leído ni oído mención alguna sobre la ciclópea labor de este intelectual militar en pro del reconocimiento de nuestros derechos antárticos. Sostengo que, fuera de la multiplicidad de temas que concitaron su atención, su carrera profesional y su vida entera estuvieron dedicadas a la lucha por estos derechos.
Hace algún tiempo, en mi columna de este diario, me referí al general Cañas, titulándola “El Gran Olvidado”. Nadie recordó a quien desde el grado de teniente 2º del Ejército, en 1916, en nuestra ciudad, hasta 1943, en que ascendió a general de Brigada y fue nombrado director del Personal de su institución, se desveló en la batalla sostenida a favor de los derechos chilenos en la Antártica. Aquí casó con doña Isabel Suárez Ladouch y tuvieron su descendencia. Desde esta zona estudió, pensó, escribió y batalló por los derechos de Chile. También tuvo tiempo de preocuparse del paso de Kirke, del canal Beagle y del destino de la región de Palena.


Algunos hitos

En 1924, de regreso de uno de sus viajes a Europa en afán de estudio y perfeccionamiento, el joven militar planteó la trascendencia de la “posición de Chile frente al Pacífico y la Antártica, constituyendo con ello epicentros geopolíticos de la mayor importancia en la nueva era del Pacífico”; en 1939 expuso al Presidente Aguirre Cerda sus preocupaciones orientadas a tomar posesión del “Territorio Antártico Chileno”.
El 30 de marzo de 1940 el coronel Cañas publicó en el diario local “La Verdad”, antecesor de “La Prensa Austral”, un artículo de coyuntura. Decía: “Hoy, que el regreso de la misión Byrd dará oportunidad a que los Estados Unidos definan sus intereses sobre los mares y continente antártico, el que por sus catorce millones de kilómetros cuadrados dará para satisfacer muchos intereses, es sin duda el momento más oportuno para que Chile defina su posición en la hegemonía que se disputa, aprovechando para hacer una realidad las conversaciones iniciadas al respecto con la República Argentina, hace más de treinta años”. Y agregaba: “Si se estima la actual política internacional de ‘buen vecino’ que anima a la gran nación americana, al buscar, como parece, soluciones de conveniencia continental a sus problemas económicos y estratégicos, es de suponer que cualquier insinuación de nuestra parte será considerada con el mérito que merece”.
Llamo la atención al hecho que este artículo fue publicado antes de la promulgación del Decreto 1747, tantas veces mencionado, que lo fue el 6 de noviembre del mismo año, o sea siete meses más tarde.
El citado almirante norteamericano, Richard Byrd, era una asidua visita de nuestra ciudad, casi familiar, de paso en sus expediciones, y escuchó los argumentos de Cañas en apoyo a nuestros derechos antárticos. El marino empapó sus zapatos en la nieve eterna de dicho territorio, estudió y analizó el maravilloso mundo que se abría a los ojos asombrados de los valientes exploradores, venciendo las condiciones adversas en que avanzaban. Escribió un libro maravilloso, documento humano que tituló “Soledad”.

Su visión

 

Calificando las gestiones de Cañas, el reputado historiador Armando Donoso, escribió: “El decreto de límites del Presidente Pedro Aguirre Cerda, de 1940, no había sido seguido por ocupación, como sugerían en la prensa nacional, el general Ramón Cañas Montalva en 1940, Benjamín Subercaseaux y yo mismo en “El Mercurio” de 16 de noviembre de 1944...”.
En otro de sus numerosos escritos, Cañas predecía: “Si bien el simple y futuro desarrollo de las grandes rutas aéreas intercontinentales llamadas a unir América con los pueblos del Pacífico-Sur-Asiático deberían necesariamente muchas de ellas sobrevolar la Antártica y pasar a lo largo de nuestro territorio, indicando para construir de por sí al más poderoso aeródromo continental antártico; la sola convergencia en el Polo Sur nos avecina con países como Nueva Zelandia, Australia y los mismos Estados Unidos...”.
Con poderosa visión centró su interés en lo que denominó “la nueva era del mundo”, en base a un desplazamiento de los grandes acontecimientos mundiales hacia el Pacífico, a la vida y relación entre los pueblos (Comunicaciones Intercontinentales).
Con razón, Oscar Pinochet de la Barra, ex director del Instituto Antártico Chileno, en su discurso de homenaje al científico militar, afirmó: “Su sueño de Chile en el Pacífico, Chile en la Antártica, tomó medio siglo en realizarse, pero hoy es parte de nuestra vida nacional”. A renglón seguido calificó al general como “visionario y tenaz precursor antártico”.

Su personalidad

 

Le conocí allá por los años cuarenta y dos y cuarenta y tres, cuando lo frecuenté. Antes veía al dinámico oficial en ceremonias patrióticas o en actos cívicos en pro de los derechos del territorio magallánico. Sobresalió por su inteligencia, capacidad de estudio y participación en la vida de la comunidad.
Estudió en Alemania, Francia, Inglaterra y Suecia.
No hubo comisión ciudadana de la que no formara parte. Era la época del aislamiento de Magallanes, de las exploraciones petroleras, de los debates legislativos sobre las tierras magallánicas, de las posibles intervenciones en el paso Kirke y el Istmo de Ofqui, del fomento y difusión de los deportes. Fue él quien pensó en la posibilidad de construir un ferrocarril que uniera la capital de la provincia con Puerto Natales.
En diversos y razonados estudios, con base científica, elaboró propuestas concretas sobre la regionalización político-administrativa del territorio austral.
Contrario al centralismo, en una época en que sólo se dependía de las comunicaciones marítimas, llegó a calificarlo como factor de “desintegración”.
Fundó el Instituto Histórico-Geográfico de la Zona Austral Antártica.
La Misión Antropológica que en 1946 enviara la Universidad de Chile e integraron el sabio Alejandro Lipschutz y la Dra. Greta Mostny, contó con el apoyo entusiasta y decidido del pensador militar.
Establecidos en Puerto Edén, dichos científicos realizaron un exhaustivo estudio sobre los últimos Yámanas.
Para sensibilizar a los poderes centrales, los viajes de autoridades y comisiones a la capital eran imprescindibles.
Cuando Ramón Cañas llegó a cumplir su primer nombramiento, en 1916, éramos Territorio, sin derecho a elegir parlamentarios, todo lo cual dificultaba el progreso. Animador de las actividades de la cultura física, especialista en ella, como que era diplomado en Estocolmo, fundó y presidió la Confederación Deportiva. A su arribo, como ayudante de la Guarnición Militar, fue secretario de la Comisión de Salvataje de la expedición de Sir Ernest Shackleton, bloqueada en la Isla Elefantes. La tarea era compleja, y se le encomendó a la escampavía “Yelcho”, embarcación de madera con un desplazamiento de sólo 687 toneladas. Había que embarcar grandes cantidades de carbón para enfrentar los hielos, al mismo tiempo que acomodar a la tripulación y rescatistas. El viaje y salvamento de los náufragos británicos fueron exitosos. El Piloto Luis Pardo la comandó, inscribiendo la hazaña en la historia naval.

Su aporte a la cultura

 

Visitaba asiduamente el Liceo de Hombres, rectorado por don Luis Barrera. En una sabatina se le concedió el uso de la palabra. De uniforme y con el sable de reglamento, se plantó frente al juvenil auditorio y profesores, ilustrándonos sobre la actualidad cultural. Expresó conceptos de admiración por José Ortega y Gasset, filósofo español fundador de la “Revista de Occidente” y autor de numerosos libros, entre ellos “Meditaciones del Quijote”.
En el establecimiento, en el plan de actividades extraprogramáticas, activaron las llamadas “academias”. Eran grupos de alumnos que, voluntariamente, optaban por organizarse en torno a una asignatura y sus proyecciones. Así, funcionaron las de Castellano, Inglés, Francés e Historia, animadas por los profesores de las asignaturas. Elegían sus directivas democráticamente, por votaciones. La de Historia la presidió el autor de estos recuerdos. Una de las tareas fue encomendar a socios de la Academia las investigaciones y ordenamiento de las efemérides nacionales que se publicaban en “La Prensa Austral”.
El señor Cañas, desde sus cargos, nos instaba a trabajar acorde a los planes elaborados. Así, la Academia de Historia realizó la Semana Bolivariana y la de O’Higgins.
Preocupado de la comunicación de los estudiantes con el Ejército, solicitó al coronel Fernando Lazcano, comandante el “Pudeto”, organizar una visita a la unidad. Más de ochenta alumnos, en un día hábil de 1943, acompañados de algunos profesores, caminando, arribamos al antiguo Regimiento. El propio coronel Lazcano y miembros de la Plana Mayor nos recibieron, conduciéndonos por las dependencias. Se nos exhibió múltiples tipos de armas, con las explicaciones necesarias, y presenciamos una brillante presentación gimnástica.
En el patio se izó la bandera con acompañamiento de la banda. Usaron de la palabra el Ayudante del Regimiento, mayor Omar Blanchet y el profesor de Historia René Ramírez, que era un orador de múltiples recursos. El pabellón se mecía con la brisa matutina. La alumna del Liceo de Niñas, Elba Santana, en magistral declamación nos deleitó con el poema de Víctor Domingo Silva “Al Pie de la Bandera”. Nada más apropiado.
Con el correr del tiempo fundamos la Universidad Popular “José Toribio Medina”, con cursos desarrollados en la Escuela Fiscal Nº1 y en el Instituto Comercial. Había clases de idiomas, matemáticas, química, de nociones de astronomía y otras. El mayor de ejército René Rosas dictó un curso sobre la Segunda Guerra Mundial y el lenguaje especializado que se usaba en los despachos de prensa.
Sobrado es decir que en toda la dinámica de la extensión de la cultura estaba el general Ramón Cañas.
En pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, el estratego seguía el curso de las acciones bélicas ante mapas desplegados en su escritorio. Era acendrado ohigginiano y decía que a nuestro prócer no lo teníamos en el sitial debido.
Abrió las puertas del Regimiento Pudeto a la ciudadanía, instaló en él un pequeño zoológico y se habilitó la cancha de patinaje en hielo para el uso público. Los sábados en las tardes se proyectaban filmes en el Gimnasio. Era la época del cine mudo; operaba la proyectora el suboficial Sr. Lineros. Chaplín nos deleitaba. Al tiempo de cambiar cada tambor de la película, se encendían las luces y los niños corrían por entre y sobre las bancas. Como factor tranquilizante se dispuso que la banda del Regimiento amenizara las funciones.
Cañas fundó la revista “Destacamento Magallanes” y el Departamento de Extensión Cultural, también la Radio Ejército, emisora que no transmitía avisos y llevaba la música chilena y la selecta a los hogares. Los subalternos le querían, sobre todo por la atención que dispensaba a sus familias.
En 1940 la Municipalidad de Magallanes le concedió la “Medalla de Oro Municipal”, en reconocimiento a su labor de bien público.
En su calidad de comandante en jefe de la V División dispuso que se habilitara una sala de conferencias en el edificio de la misma. Así, propició un ciclo de conferencias para todo público. Lo inauguró el profesor de Filosofía del Liceo de Hombres, Hugo Daudet, con el tema “La Personalidad”.
Ya establecido en Santiago, sus oficinas del Ministerio de Defensa fueron escenarios de las ayudas y atenciones que prestó a cuantos magallánicos recurrían a él: gestiones de becas de estudios, tramitaciones ante instancias gubernativas, recomendaciones, preocupación por el alojamiento y servicios para las delegaciones deportivas australes que iban a competir a la capital. Un día del año 1944, que le visité, gestionaba una sala céntrica para presentar el Conjunto de los Hermanos Barrientos, el que comenzaba a abrirse paso con proyección nacional.
Obtuvo su retiro en agosto de 1949.
El general Ramón Cañas Montalva donó su valiosa biblioteca al Senado de la República en mayo de 1972. La Honorable Corporación, en reconocimiento del gesto ciudadano del ilustre pensador militar, le distinguió con la “Medalla Distintiva del Senado”.
Falleció en Santiago el 12 de agosto de 1977.
La primera municipalidad democrática de Punta Arenas, al término del interregno dictatorial, en el período 1992-1996, aprobó unánimemente la moción del autor de estas líneas, entonces miembro del Concejo, en orden a denominar “Avenida Circunvalación General Ramón Cañas Montalva” a una de las principales arterias de la ciudad. Al acto inaugural vinieron miembros de la familia, encabezados por el primogénito, Ramón Cañas Suárez.
Siempre he pensado en la alegría que le habría invadido al saber del traslado de la sede del Instituto Antártico Chileno a nuestra ciudad.
Por lo referido, creemos haber expuesto algunas de las jornadas cumplidas a lo largo de su existencia por el general Ramón Cañas Montalva a favor de nuestros intereses antárticos y por la extensión de la cultura a todos los sectores de la sociedad. No se puede desconocer, menos ignorar su labor, semejante a uno de los trabajos de Hérculos, en su afán a ver “a Chile en el Pacífico y en la Antártica”.

Comandante en Jefe de la Región Militar Austral

 

En diciembre de 1941, Ramón Cañas Montalva fue nombrado comandante en jefe de la Región Militar Austral, con asiento en nuestra ciudad. Su jurisdicción comprendía Magallanes, Aysén, Chiloé y el Territorio Antártico. Después se creó la V División de Ejército, llamada a asegurar la soberanía nacional en lo que él denominó “Espolón Austral Antártico”.
En 1946 fue nombrado miembro del “Comité Antártico Chileno”, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores. Fundó también la revista geográfica “Terra Australis”.
En los años 1947 y 1948, en su calidad de comandante en jefe del Ejército, organizó y dirigió la toma de posesión del Territorio Antártico, preparó el viaje presidencial de Gabriel González e inauguró la Base “O’Higgins”, el 18 de febrero de 1948.
Este mismo año publicó el trabajo titulado: “Base O’Higgins, Territorio Antártico Chileno”.
En diciembre de 1949 hizo lo propio en la Revista Geográfica de Chile, Nº2, con su tesis: “Agrupación del Pacífico Sur-Chile, Perú y Bolivia. Estructuración de América. Agrupación o Confederación del Pacífico”.
Fue miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Científica de Chile. Aquí constituyó un comité provincial y postuló la creación en la zona de un centro de estudios superiores.
Como Presidente del Comité Nacional para el Año Geofísico Internacional dispuso la fundación de la Base Científica “Risopatrón”, junto a la Base O’Higgins. Fue miembro, en 1951, de la Comisión Chilena Antártica del Ministerio de Relaciones Exteriores, Julio Escudero, Profesor de Derecho Internacional y asesor del Gobierno, reconoció la calidad y excelencia de la contribución de Cañas.
En 1952, comisionado por la Universidad de Chile, dictó un ciclo de conferencias en Santiago y las principales ciudades del norte del país, exponiendo su Tesis: “Imperativo Geopolítico de Chile frente al Pacífico Sur Antártico”.
En 1957, en representación del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue el único delegado de Chile a la Conferencia Antártica Mundial de Estocolmo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sr. Cañas, quisiera contactarme con usted por un texto que se prepara sobre su abuelo.
Atentamente, Cristián Faundes. cgfaundes@gmail.com

carolina dijo...

realizo una tesis sobre el tema antártico sería muyy útil saber si usted dispone de coumentos oficiales entre el gobierno. armada y su abuelo o cartas que demuestren el interes de Chile de hacer soberanía en ese lugar y competir con los otros países que pretendían apropiarse de este sector


caritoolea@hotmail.com

Miguel Patricio dijo...

Sr.Cañas quisiera contactarme con usted pr que en mi poder tengo una bandera con la siguiente incripcion al pie "El Cdte. Jefes y Oficiales del R.I.nº10 Pudeto al Sub. Tte. Ramon Cañas Suarez , P Arenas 20 de Enero de 1951 " dado que usted es un admirador del Sr. general quien era su abuelo esta bandera de escritorio debio ser de su padre creo si le interesa por favor me puede llamar al siguiente fono 08-8762533 o al 5213636 mi nombre es MIguel Cardenas M .